diciembre 19, 2009
[ DICIEMBRE 21, 5.22AM - ]
Live and let die
Pensaba que el flagelo mas ruín que pudiera concebir una mujer sería producir la degradación de su mas pura naturaleza, esfumar la cualidad legítima que la acompaña desde el momento en que nace: Ser mujer. Quizás el derecho mas preciado de su condición. Su índole mas precisa y exacta.
Ser.
Ejercer el ser, y darle sentido, es un acto para el cual no todo el mundo está preparado.
Las tiempos no están bien, la crisis de valores existe y hablar del alma es una sutileza que apenas revela lo último de la esencia. Humillar hasta el fondo la integridad, aunque suene ilógico, es la moneda corriente para el coro mediocres al que pertenecés.
La pérdida asume la reacción del alma en duelo. Podría perdonar todo, acepto la existencia de estadíos del espíritu donde no nos permitimos razonar y el ánima en pena que arrastramos nos lleva de los pelos. Sin embargo, perdonar es un acto tan divino, sublime y volátil que todavía no estoy preparado para permitirme, ni mucho menos, permitirte. Prefiero mantenerme más profano que permisivo, so pena de pecar de frivolidad, continuar irreverente, y verdaderamente pensar que no te merecés nada de lo que soy.
Si de algo sirvió el tiempo (tic tac tic tac no pasa más) fue para poner las cosas en panorama. Después de dibujar cientos de perspectivas en la facultad, a los veintiocho aprendí a darle sentido a tantas líneas. Las horas de tablero y paralelas, entre escuadras y punteras tuvieron afinidad nuevamente. Y desde este punto de fuga, el balance está mas que claro y pude asumir extraviado en lamentos y tantas horas, que realmente me hiciste un favor.
Me pegaste en la fibra mas íntima, pero siempre algo saco de la revuelta de vísceras, ese baño de realidad que uno tanto ansía. No me quebraron tus falencias, ni la estrechez de tu horizonte. Tampoco que me acusaras de tus propias culpas, en favor de eludirlas.
Que hayas perdido el respeto por tu cuerpo, moral y decencia, y alejado de la rectitud que facultabas, no sólo te vuelve vulgar sino que además, quedaste en evidencia de forma aberrante, triste, penosa.
Con mas tiempo aprendí que era lo que merecías, porque esa liviandad es tu estado natural. Confieso, fui un niñito inocente en pensar que meritabas distinción, que podías estar a la altura y soñar en grande. Me equivoqué. Así que sirve aprender, tomar nota de los errores. Asumí tarde que hay mujeres tan infames, que reculan pálidas de nobleza para creerse útiles.
Así que me cansé de desconocerme, de esconder tras tus cortinas todo el desencanto, e ilustré los valores del día para tu generación de nenes sin cabeza, fieles únicamente al maltrato, que conviven con la ofensa y el desprecio por el resto, mientras se envilecen hasta el límite de la abyección.
Gracias por todo.
Cariños, Luciano.
* Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos.
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Que mas? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo
Yo me voy. Estoy triste. Pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No se hacia dónde voy.
..Desde tu corazón me dice adiós un niño
y yo le digo adiós...
Pablo Neruda
Crepusculario - Farewell y los Sollozos (fragmento)
(1923)
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